Filmografia recente sobre a
ditadura argentina


Gabriel Passetti
passetti@klepsidra.net
Mestrando em História Social/USP
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Menem, com cartaz de Evita ao fundo
        Enquanto a Argentina vive às voltas das eleições presidenciais – que podem levar Carlos Saul Menem de volta à Casa Rosada – assistimos a duas estréias de filmes (na realidade, o primeiro é um documentário) que abordam a questão da ditadura naquele país: Botín de Guerra e Kamchatka.

    Foi exatamente Menem quem, quando Presidente, finalizou o processo de anistia aos militares e colaboradores da ditadura que havia sido iniciado de forma bastante tumultuada durante o governo de Raúl Alfonsín. O pretexto era a pacificação do país após a redemocratização. Este momento é lembrado duramente nas entrevistadas de Botín que narram a marcha de milhares de argentinos por Buenos Aires gritando um sonoro “No” à decisão presidencial.


 

A Ditadura

 

            Para discutirmos tais filmes, devemos antes lembrarmos o que foi a ditadura argentina. A principal fonte para isto é a publicação Nunca más, da Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, de 1984, disponível na íntegra na internet no site http://www.desaparecidos.org/arg/conadep/nuncamas/nuncamas.html.


           
Se a data oficial do golpe militar na Argentina é 24 de março de 1976 (1 semana antes do “aniversário” de 12 anos do golpe no Brasil), já em 1974 começaram a surgir leis e decretos “anti-subversivos”. Em 6 de novembro daquele ano, foi decretado o Estado de Sítio, revogado somente em dezembro de 1983 com o fim da ditadura. Em 28 de outubro de 1975, surge a Directiva 404/75, instituindo a luta contra a subversão. Esta, dividiu o país em cinco zonas militares. Seus objetivos eram:

“Operar ofensivamente contra la subversión en el ámbito de su jurisdicción y fuera de ella en apoyo de las otras Fuerzas Armadas, para detectar y aniquilar las organizaciones subversivas...

a. Tendrá responsabilidad primaria en la dirección de las operaciones contra la subversión en todo el ámbito nacional.

b. Conducirá, con responsabilidad primaria, el esfuerzo de Inteligencia de la comunidad informativa contra la subversión (...)

c. Establecerá la VF (Vigilancia de Frontera) necesaria a fin de lograr el aislamiento de la subversión del apoyo exterior." [1]

            Em 24 de março de 1976, as Forças Armadas Argentinas assumem o Executivo, com o seguinte discurso: Agotadas todas las instancias de mecanismo constitucionales, superada la posibilidad de rectificaciones dentro del marco de las instituciones y demostrada en forma irrefutable la imposibilidad de la recuperación del proceso por las vías naturales, llega a su término una situación que agravia a la Nación y compromete su futuro. Nuestro pueblo ha sufrido una nueva frustración. Frente a un tremendo vacío de poder, capaz de sumirnos en la disolución y la anarquía, a la falta de capacidad de convocatoria que ha demostrado el gobierno nacional, a las reiteradas y sucesivas contradicciones demostradas en las medidas de toda índole, a la falta de una estrategia global que, conducida por el poder político, enfrentara a la subversión, a la carencia de soluciones para el país, cuya resultante ha sido el incremento permanente de todos los exterminios, a la ausencia total de los ejemplos éticos y morales que deben dar quienes ejercen la conducción del Estado (...) todo lo cual se traduce en una irreparable pérdida del sentido de grandeza y de fe, las Fuerzas Armadas, en cumplimiento de una obligación irrenunciable, han asumido la conducción del Estado. (...)Es una decisión por la Patria, y no supone, por lo tanto, discriminaciones contra ninguna militancia cívica ni sector social alguno (...). La tarea es ardua y urgente, pero se la emprende con el absoluto convencimiento de que el ejemplo se predicará de arriba hacia abajo y con fe en el futuro argentino. (...) Por ello, a la par que se continuará sin tregua combatiendo a la delincuencia subversiva, abierta o encubierta, se desterrará toda demagogia. (...)

No se tolerará (...) cualquier transgresión a la ley en oposición al proceso de reparación que se inicia. Las Fuerzas Armadas han asumido el control de la República. Quiera el país todo comprender el sentido profundo e inequívoco de esta actitud para que la responsabilidad y el esfuerzo colectivo acompañen esta empresa que, persiguiendo el bien común, alcanzará con la ayuda de Dios, la plena recuperación nacional” [2]. Assinavam esta proclamação, Jorge Rafael Videla, Comandante Gal. do Exército; Emilio Eduardo Massera, Comandante Gal. da Marinha; Orlando Ramón Agosti, Comandante Gal. da Força Aérea.

Massera, Videla e Agosti: a Junta Militar


           
Uma semana depois, 31/03/1976, era publicado o Estatuto para o Processo de Reorganização Nacional, que dizia que “La Junta Militar, integrada por los comandantes generales del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, órgano supremo de la Nación, velará por el normal funcionamiento de los demás poderes del Estado y por los objetivos básicos a alcanzar, ejercerá el Comando en Jefe de las Fuerzas Armadas y designará al ciudadano que, con el título de Presidente de la Nación Argentina, desempeñará el Poder Ejecutivo de la Nación (...). También inicialmente removerá y designará a los miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, al procurador general de la Nación y al fiscal general de la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas (...). Las facultades legislativas que la Constitución nacional otorga al Congreso, incluidas las que son privativas de cada una de las Cámaras, serán ejercidas por el presidente de la Nación (...). Una Comisión de Asesoramiento Legislativo intervendrá en la formación y sanción de las leyes, conforme al procedimiento que se establezca. (...) La Comisión de Asesoramiento Legislativo estará integrada por nueve oficiales superiores, designados tres por cada una de las Fuerzas Armadas (...). El Poder Ejecutivo Nacional proveerá lo concerniente a los gobiernos provinciales y designará los gobernadores, quienes ejercerán sus facultades conforme a las instrucciones que imparta la Junta Militar (...)[3] .


           
O papel da Igreja Católica na instauração e no apoio do regime causa ainda hoje muita controvérsia. Se, assim como no Brasil, houve casos de clérigos que se opuseram ao regime e foram perseguidos, a instituição e alguns de seus mais importantes elementos colaboraram com a ditadura.


           
Em 11 de maio de 1976, em uma cerimônia na presença do Gal. Videla, o Monsenhor Bonamín afirmou: “Señor Dios de los ejércitos en cuyas manos está el destino de los pueblos: escucha la oración que te dirigimos implorando Tú bendición sobre estos sables y estas insignias y, en especial, sobre los nuevos generales del Ejército que las reciben como signo de la función y el poder que hoy asumen. Saben que su vida de soldado en cumplimiento de sus funciones específicas no está ni debe estar separada de Tu Santa Religión. Estos hombres comparten la misma fe de Tu Iglesia y la quieren vivir a través de la actividad y el servicio propio de la vocación militar que les enseñaste. Como soldados del Evangelio están dispuestos a sacrificarse dando la vida por los hermanos a ejemplo de Cristo, están de parte de la justicia y de la paz, comprometidos por Tu gracia y Tu fuerza a restablecer la armonía del amor, esa armonía quebrantada en nuestro suelo patrio por quienes, según lamentaba el salmista, gritan 'guerra' cuando todos decimos 'paz' ...[4] .


           
Em 15 daquele mesmo ano, a Conferência Episcopal Argentina lançava um documento no qual afirmava “... hay que recordar que sería fácil errar con buena voluntad entre el bien común si se pretendiera que los organismos de seguridad actuaran con pureza química de tiempos de paz, mientras corre sangre cada día, que se arreglaran desórdenes, cuya profundidad todos conocemos, sin aceptar los cortes drásticos que la situación exige; o no aceptar el sacrificio, en aras del bien común, de aquella cuota de libertad que la coyuntura pide, o que se buscara con pretendidas razones evangélicas implantar soluciones marxistas...[5] .

            O Monsenhor Pío Langhi (Núncio Papal), afirmou em 27 de junho do mesmo ano: “... los valores cristianos están amenazados por la agresión de una ideología que es rechazada por el pueblo. Por eso cada uno tiene su cuota de responsabilidad, la Iglesia y las Fuerzas Armadas; la primera está insertada en el Proceso y acompaña a la segunda, no solamente con sus oraciones, sino con acciones en defensa y promoción de los derechos humanos y la patria...[6] .



Uma batida militar em cena de Kamchatka
            Sob a alegação da Reorganização Nacional, as Forças Armadas assumem o governo argentino e começam uma caça às bruxas, procurando pelas organizações ditas subversivas, seus integrantes, parentes, amigos e amigos-dos-amigos. Este processo rapidamente alcançou um alto grau de complexidade e organização, com a instalação de aproximadamente 340 CCDs (Centros Clandestinos de Detención).


            Esta política sistemática de perseguição e pavor criou a categoria dos “Desaparecidos”, aquelas pessoas seqüestradas em casa, na rua ou no trabalho e que nunca mais foram localizadas. Segundo dados oficiais, o número de “Desaparecidos” ultrapassa o de 30.000, sendo que um terço seria de adolescentes.


            A principal idéia dos militares era instaurar o pavor entre a sociedade civil com a intenção de estimular as denúncias e inibir e coibir a oposição. Este sistema sádico-paranóico cresceu de tal maneira que atingiu patamares inesperados, aproximando-se da perseguição empreendida pelo Tribunal do Santo Ofício, a Inquisição. Pessoas começaram a ser presas após serem denunciadas sob tortura ou a partir de denúncias anônimas, muitas depois verificadas como meras vinganças pessoais.

            A perseguição começava geralmente com uma invasão noturna à casa do suspeito em dias próximos aos fins de semana, para dificultar a busca por parte dos familiares. Muitas vezes as luzes do quarteirão eram cortadas antes da chegada dos carros com homens fortemente armados.

Ditadura argentina: reedição
da Inquisição Espanhola?


            Após serem levados aos CCDs, o destino de muitos era a morte, que poderia ser nas torturas, por afogamento, sufocamento, fuzilamentos individuais ou em massa, em supostos “enfrentamentos armados”, ou ainda a “inovação” do lançamento de presos dopados ao mar, a partir de aviões da Marinha.


           
Uma das principais estratégias utilizadas pelas forças repressoras no período está presentes em Botín de Guerra
e Kamchatka. Botín era o nome dado à invasão domiciliar seguida de depredação e roubo dos bens mais valiosos. Entre eles, estavam os bebês.


           
Tanto aqueles que foram levados quando pequenos de seus pais, quanto os que nasceram enquanto estes estavam detidos, entraram em uma bem estruturada rede de “adoção paralela”. Famílias de oficiais das Forças Armadas e amigos destas, colaboradores com o regime, participavam de uma lista de espera. Assim que uma nova criança era recolhida, era encaminhada a esta adoção extra-oficial e escondida. Buscava-se assim “limpar” a sociedade argentina de maus elementos, inserindo seus filhos dentro dos pretextos da “boa sociedade”.


           
Como resultado deste processo, existe um número indeterminado de filhos de “Desaparecidos” que podem ainda hoje estar vivendo sob outra identidade, com uma família adotiva. Segundo o levantamento realizado pela associação Abuelas de Plaza de Mayo, são centenas de filhos roubados. Destes, 71 já foram localizados e atualmente vivem com, ou conhecem, seus parentes de sangue.


            Após sete anos, uma Copa do Mundo (1978) e uma guerra internacional (Malvinas, 1982), a ditadura estava insustentável. A Igreja manteve-se ao lado do governo. Quando a ditadura acabava, o Monsenhor Quarradno afirmou “... es necesaria una ley que yo llamo de olvido, porque sino, no le veo solución. Si no es así, se envenenará más la sociedad argentina (...) no hay que dejarse engañar, hay supuestos desaparecidos que están fuera del país.... hay gente que no figura en las listas, que están en otros lugares de América Latina indocumentados y pasan para mucha gente como si fueran desaparecidos... si son indocumentados y están fuera del país, por algo será, pero me consta que los hay (...)[7].

Videla, anfitrião e campeão da Copa do Mundo
de 1978, recebe a taça.


           
Prevendo o final de seu regime, a Junta Militar proclamou uma lei, que ficou conhecida como “Autoanistia” (Lei n° 22.924, de 23/03/1983):
Decláranse extinguidas las acciones penales emergentes de los delitos cometidos con motivación o finalidad terrorista o subversiva, desde el 25 de mayo de 1973 hasta el 17 de junio de 1982. (...) Los efectos de esta ley alcanzan a los autores, partícipes, instigadores, cómplices o encubridores y comprende a los delitos comunes conexos y a los delitos militares conexos. (...) Quedan excluidos de los beneficios estatuidos en el artículo precedente los miembros de las asociaciones ilícitas terroristas o subversivas que, a la fecha hasta la cual se extienden los beneficios de esta ley, no se encontraren residiendo legal y manifiestamente en el territorio de la Nación Argentina. (...) para complementar el propósito pacificador de esta ley” [8].


           
Em 28 de abril do mesmo ano, a Junta publica seu último documento, onde afirma que “la información y explicaciones proporcionadas en este documento es todo cuanto las Fuerzas Armadas disponen para dar a conocer a la Nación, sobre los resultados y consecuencias de la guerra contra la subversión y el terrorismo. (...) Que el "accionar" de los integrantes de las Fuerzas Armadas en las operaciones relacionadas con la guerra librada constituyeron actos de servicio. (...) Que las Fuerzas Armadas actuaron y lo harán toda vez que sea necesario en cumplimiento de un mandato emergente del Gobierno Nacional, aprovechando toda la experiencia recogida en esta circunstancia dolorosa de la vida nacional[9] .


           
Oito meses depois desta Lei, já com o retorno do regime democrático, é publicada outra lei, n° 23.040, anulando a “Autoanistia”. Surge então a já citada Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, que reúne documentos e relatos em um longo relatório sobre as atividades oficiais e clandestinas empreendidas pelas Forças Armadas e pela Polícia nos anos da ditadura.


           
Este movimento de investigação que começa a varrer a Argentina, e a aclamação por justiça, começam a amedrontar aos militares e colaboradores. A Comisión passa a ser acusada e ameaçada por aqueles que estavam comprometidos nas investigações. A alegação era de que não estavam colaborando para a reconciliação nacional, mas sim ativando ódios e ressentimentos, impedindo o pacífico esquecimento dos fatos transcorridos.


A pressão foi gradativamente crescendo, e os governos de Raúl Alfonsín e Carlos Saul Menem passam a negociar com os dois lados, procurando um ponto de convergência que parece cada vez mais distante. O Monsenhor Plaza, bispo de La Plata, em 1985, afirmou: “(...) es una revancha de la subversión y una porquería. Se trata de un Nuremberg al revés, en el cual los criminales están juzgando a los que vencieron al terrorismo (...)[10] .


Mons. Plaza

Em setembro de 1986 é promulgada a “Lei Ponto Final” (n° 23.492), que dizia: En las mismas condiciones se extinguirá la acción penal contra toda persona que hubiere cometido delitos vinculados a la instauración de formas violentas de acción política hasta el 10 de diciembre de 1983. (...) La presente ley no extingue las acciones penales en los casos de delitos de sustitución de estado civil y de sustracción y ocultación de menores[11] .

Em 4 de junho de 1987, aparece a “Lei da Obediência Devida” (n° 23.521), que afirma que Se presume sin admitir prueba en contrario que quienes a la fecha de comisión del hecho revistaban como oficiales jefes, oficiales subalternos, suboficiales y personal de tropa de las fuerzas armadas, de seguridad, policiales y penitenciarias, no son punibles por los delitos a que se refiere el art. 10, punto 1 de la ley 23.049 por haber obrado en virtud de obediencia debida. La misma presunción será aplicada a los oficiales superiores que no hubieran revistado como comandante en jefe, jefe de zona, jefe de subzona o jefe de fuerza de seguridad, policial o penitenciaria si no se resuelve judicialmente, antes de los treinta días de promulgación de esta ley, que tuvieron capacidad decisoria o participaron en la elaboración de las ordenes[12].

Ou seja, Alfonsín ao final de seu mandato havia livrado do julgamento a todos aqueles envolvidos direta ou indiretamente com a ditadura que não fossem os mandantes – exceto os envolvidos no rapto de menores.

     Carlos Saul Menem, então, assume a Presidência e resolve a última pendência. Em 7 de outubro de 1989 e em 30 de dezembro de 1990, decreta o indulto a mais de 300 pessoas, divididas em quatro grupos: 1. Todos os altos chefes militares que não foram beneficiados pelas Leis “Ponto Final” e “Obediência Devida”; 2. Acusados de subversão que encontravam-se sendo julgados, presos ou “Desaparecidos”; 3. Todos os militares que estiveram envolvidos na repressão e os que se sublevaram após a redemocratização; 4. Os membros da Junta Militar do período da Guerra das Malvinas (Leopoldo Fortunato Galtieri, Jorge Isaac Anaya, e  Basilio Arturo Ignacio Lami Dozo).

Raúl Alfonsín

Com a “Anistia ampla, geral e irrestrita” que gradativamente chegou a todos os militares, a Argentina estava pacificada.


Kamchatka


           O filme se passa nos primeiros momentos da ditadura, e seus personagens principais são todos de uma mesma família: o pai advogado, a mãe cientista, e os dois filhos. Todos tentam de qualquer forma sobreviver à ditadura, e quem narra a história é o filho mais velho, um menino na pré-adolescência.

            A ditadura e a violência são trabalhadas de forma indireta no filme. Não se sabe qual o motivo que levou à prisão do sócio do pai, e que levaria conseqüentemente à sua também. As únicas visões que se tem dos militares são uma “operação pente-fino” em uma rua, e uma imagem pela televisão. De resto, fica subentendido.


Pais e filhos: fuga desesperada

               As únicas visões que se tem dos militares são uma “operação pente-fino” em uma rua, e uma imagem pela televisão. De resto, fica subentendido.


          
Os pais tratam de ensinar resistência aos filhos. Todos fogem da cidade grande (Buenos Aires?), mudam de nomes e surge uma história ficcional sobre seu passado. Aprendem uma rota emergencial de fuga na casa de campo em que se escondem.


            Harry, o filho mais velho, entende relativamente o que se passa. Tenta ajudar ao irmão menor, Enano, enquanto que buscam passarem o tempo naquele local desconhecido e inicialmente hostil. Mas, é um livro sobre o escapista Houdini e o jogo T.E.G. que joga com seu pai que lhe mostram a verdadeira resistência.

           
Enquanto Houdini consegue fugir de todas as situações perigosas que entra – Harry se vê no mesmo papel – é no jogo T.E.G. que o pai mostra ao filho que apesar de tudo e de todos, deve-se resistir. Este jogo é algo como o nosso War, uma disputa territorial. Certo dia, jogando, o pai fica com somente um território, Kamchatka, e utiliza sua resistência para mostrar ao filho como sobreviver na vida. Quando pais e filhos são descobertos, as crianças ficam com o avô e os pais fogem. A última fala de pai para filho é: “não se esqueça de Kamchatka”.


            O filme mostra os “Desaparecidos” como pessoas reais, que vivem, amam, acertam, erra, têm filhos, pais, vidas. Retrata o desespero de pais perseguidos que tem que protegerem a si mesmos e às crianças, enquanto que estas entendem somente parte do que está acontecendo.

Harry e seu aprendizado para fugir das piores
situações: Houdini como modelo





Pai e filho em aula prática de resistência:
Kamchatka


           Sem recorrer à fantasia, como ocorre em “A vida é bela”, o filme também mostra como que pais e filhos podem resistir a situações adversas.

            Sem mostrar a violência nua e crua da ditadura argentina, já apresentada em outros filmes (“La noche de los lápices” (1986), “La amiga” (1989), “Um muro de silencio” (1993), e “Garagem Olimpo” (1999), por exemplo), Kamchatka mostra os efeitos colaterais da perseguição e da violência: a fuga, a perda de identidade, a perseguição e a perda.

            Se em Kamchatka há uma única referência, e positiva, à Igreja (os pais conseguem a ajuda de um padre para matricular os filhos na escola), em “A História Oficial”, de 1985, e Oscar de melhor filme estrangeiro em 1986, a visão é bem diferente.



A História Oficial


            Este filme, produzido no auge do questionamento da ditadura, se passa em 1983. Apresenta a história de Alicia Ibañez, uma professora de História que sempre ensinou a “História Oficial”, dos grandes heróis argentinos, de Belgrano a Roca.



Alicia (atrás) e sua amiga ex-exilada
            Quando uma velha amiga volta do exílio e conta sua história de perseguições e mortes, ela começa a questionar a paternidade de sua filha adotada. A história que tinha ouvido do marido era de que a mãe da criança tinha a abandonado. Mas, ao ouvir as histórias dos raptos de filhos de “Desaparecidas”, começa a achar que pode estar criando em casa uma destas crianças.

          Começa a pesquisar em órgãos públicos, acaba entrando em contato com as Abuelas de Plaza de Mayo, e descobre quem é a avó verdadeira de sua filha.


      Enquanto isso, o marido continua negando toda a história e entra gradativamente em uma neurose cada vez maior. Seus colegas de trabalho – não se sabe onde ele trabalha, mas aparentemente é em um dos Ministérios com sede na Praça de Maio – também estão bastante inquietos com o final do regime ditatorial, e para “piorar”, seu pai e seu irmão, anarquistas, questionam seu enriquecimento e suas atitudes. O mundo de sonho e fantasia de ambos desmorona.



Com o fim da ditadura e a descoberta sobre o
roubo de sua suposta filha, Roberto desespera-se

        A História Oficial retrata uma época de grandes mudanças e descobertas na Argentina. A ditadura ruía por dentro e seus podres apareciam a cada dia na TV. Enquanto a burguesia enriquecida (Alicia) tentava manter os olhos fechados, a burocracia corrupta e conivente (Roberto, o marido) se desespera para não cair em desgraça. Sara, a Abuela, é o retrato da busca pela verdade, e Ana, a filha, é o resultado vivo da ditadura.


       
Durante suas investigações, Alicia desespera ao encontrar a realidade sobre sua filha e pergunta ao padre o que fazer. Este, aconselha o silêncio, e no diálogo fica claro que participou diretamente do processo que levou a pequena Ana àquela família. O padre, conivente e apoiador da ditadura, é uma peça fundamental no esquema de roubo de crianças retratado no filme.


      
Cada personagem de “A História Oficial” representa um setor daquela sociedade em profundas mudanças, e Alicia é o retrato da própria Argentina, que não quer ver o passado, mas é forçada a isto porque este está dentro de casa, cercando-a, ameaçando-a. O filme é o retrato de uma época de mudanças e busca pelos “Desaparecidos” e seus filhos.


 

Botín de Guerra

 


            As Abuelas de Plaza de Mayo já estavam na trama central de “A História Oficial”, o que mostra sua importância no processo de busca pelos “Desaparecidos” e  em todo o período da redemocratização. Em “Botín de Guerra”, esta organização é o personagem principal.

            O documentário apresenta a organização Abuelas de Plaza de Mayo (originalmente Abuelas argentinas de criaturas desaparecidas), menor e menos conhecida do que a Madres de Plaza de Mayo.


           
As Abuelas surgiram durante a ditadura militar como resposta ao seqüestro de crianças de mães “subversivas”, vivas ou nascidas na prisão. Perseguidas, precisavam se reunir às escondidas em cafés chiques de Buenos Aires, conversando através de códigos.


           
Durante sete anos, estas mulheres correram atrás de informações de suas filhas e netos(as) presos pelos militares. Não receberam nenhuma informação sobre os adultos, dados como “Desaparecidos”, muito menos sobre as crianças.


           
O documentário mostra o desespero inicial das mães após o sumiço das filhas e o crescimento do desespero com a chegada da época do nascimento dos filhos e a falta de notícia. Convencidas de que não receberiam as crianças nem os adultos, estas avós começaram a se reunir seguindo o modelo das Madres, pressionando o governo e procurando por seus parentes.




O famoso símbolo das
Madres: o lenço
utilizado na cabeça



O símbolo das Abuelas
com os três lemas: Identidade, Família e
Liberdade

            Com o final da ditadura, começaram a surgir denúncias de que as crianças viviam com oficiais das Forças Armadas, e as Abuelas montaram um sistema de investigação para tentar localiza-las. O documentário conta também com a fala de algumas das crianças encontradas, mostrando a confusão que passou em suas cabeças e o desespero por não saber do paradeiro dos pais e por vezes de irmãos.

           
“Botín de Guerra” acompanha basicamente a história de três filhas localizadas, em diferentes momentos: uma quando ainda tinha oito anos, outra aos quinze a última aos vinte anos. As situações foram diversas, as acolhidas idem, mas a angústia, a mesma.


           
O documentário retrata uma das diversas organizações que surgiram na Argentina como resposta à violência da ditadura, mas enfoca talvez o mais peculiar dos aspectos deste regime: o rapto de crianças. Se talvez isto tenha também ocorrido em outros locais e épocas, como projeto organizado e apoiado pelo governo, o modelo argentino foi o mais sádico e bem estruturado.


 

Conclusão



Desespero: uma das Madres
abraça um policial

            Os dois recentes filmes sobre a ditadura argentina, Botín de Guerra e Kamchatka, assim como o maior clássico sobre o tema, A História Oficial, apresentam ao espectador diferentes visões sobre o transcorrido na ditadura. O que os une é a crítica àquele regime e a luta pela lembrança do que ocorreu.


           
Botín e A História Oficial trabalham com uma das principais e mais peculiares feridas deixadas pela ditadura: as crianças raptadas. Este tema é tão importante e chocante que está presente no primeiro filme produzido a respeito da ditadura, o História.



            Os dois filmes – apesar de separados por quase vinte anos – apresentam uma realidade semelhante: crítica ferrenha à ditadura e seus apoiadores, e uma visão de uma Argentina em construção, recuperando-se deste trauma. Porém, o novo regime político é descrito um pouco como a cabeça de uma das avós que teve a filha “Desaparecida” e o neto(a) seqüestrado(a): a ferida está aberta, quem a fez, livre, e assim caminha este novo regime, com uma marca, uma ferida profunda já em seu nascimento.


            Kamchatka, por outro lado, é o reflexo de uma Argentina madura, vinte anos após o final da ditadura. A memória daquele regime começa a ficar um pouco distante, sendo lembrada vagamente em dois momentos – um deles, uma gravação de TV. A ditadura não é menos violenta neste filme do que nos outros, apenas muda sua violência: ela não é mais escancarada, mas sim silenciosa, perseguidora nas sombras que força as pessoas a fugirem e faz filhos perderem seus pais.


Os pais de Kamchatka em fuga: desaparecidos,
mas sem sangue aparente


           
A ditadura argentina, por ter sido tão sanguinária e devido ao tumultuado processo de transição e à Guerra das Malvinas, é ainda hoje bastante presente, uma marca naquela sociedade. Porém, esta marca parece estar evoluindo como uma cicatriz: apagando, entrando no corpo. Após vinte anos, as discussões ainda existem, mas a imagem da ditadura está ficando mais distante, porém não menos violenta. E nem esquecida.

 


Sites interessantes

Cinema Argentino

http://www.cinenacional.com

 

Kamchatka

http://www.kamchatkalapelicula.com.ar/

 

Abuelas de Plaza de Mayo

http://www.abuelas.org.ar/

 

Madres de Plaza de Mayo

http://www.madres.org/

 

Informativo “Nunca Más”

http://www.desaparecidos.org/arg/conadep/nuncamas/nuncamas.html.

 

Proyecto Desaparecidos Políticos en Argentina

http://www.desaparecidos.org/arg/

 

La Galería de los Desaparecidos

http://www.yendor.com/vanished/s-index.html

 

Asociación de ExDetenidos Políticos

http://www.exdesaparecidos.org.ar/

 

Proyecto Nunca Más

http://www.nuncamas.org/

 

La Decada del 70 (a favor da ditadura)

http://www.ladecadadel70.com.ar/l.html

 



[1] Directiva del Comandante General del Ejército, n. 404/75 in www.nuncamas.org

[2] In www.nuncamas.org

[3] Idem.

[4] In http://www.desaparecidos.org/arg/iglesia/complice/3.html.

[5] Idem.

[6] Ibidem

[7] In http://www.desaparecidos.org/arg/iglesia/complice/3.html.

[8] In www.nuncamas.org

[9] Idem.

[10] In http://www.desaparecidos.org/arg/iglesia/complice/3.html.

[11] In www.nuncamas.org

[12] Idem.





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